17 de Febrero de 2026

Te invito a retroceder en el tiempo, a recordar aquellos amores que marcaron la historia de tu vida, que le dieron un curso diferente e indudablemente forjaron nuestra personalidad y nuestro carácter, ya que no podemos decir que cambio nuestro temperamento, pesé a que cada relación influyo en él.

Pero detengámonos un poco para explicar a los lectores la diferencia entre carácter y temperamento;  esos elementos que enmarcan nuestra personalidad.  El temperamento está compuesto por la unión de nuestros padres, es la herencia que nos dejan. Entonces podemos decir que si somos agresivos o pasivos, eso lo heredamos de nuestra madre y padre. Por otro lado el carácter es lo que vamos aprendiendo desde que nos relacionamos con otros y según las circunstancias de vida que vivimos.

Increíblemente, en  muchas ocasiones escucho a algunas personas decir: “Ese chico o chica no tiene personalidad”, ¡Qué mal esta decir eso! La personalidad viene de la persona; por lo tanto todos tenemos personalidad, ya que somos personas.

En fin me desvié del punto que quiero compartir con ustedes; nuestros EX, esos amores que en los inicios nos hacían sentir mariposas en el estómago, como popularmente se dice. Y permítanmele que nuevamente me salga del tema, pero ¡qué extraordinario que nos refiramos a “sentir mariposas”, cuando en realizad, son nuestras hormonas las que juegan un papel fundamental en nuestro organismo! La Dopamina se activa al ver quien nos atrae, desencadenando los circuitos químicos de recompensa,  y generando una euforia similar a la felicidad, aunque científicamente sea dopamina, pero en el lenguaje del amor, “mariposas” siempre sonará más poético.

Retomando esos amores que dejaron huella imborrable, quiero referirme a esos amores maravillosos, —en esta ocasión no hablaré de momentos ingratos,  sino de historias románticas llena de matices y colores vibrantes— Esos primeros amores, esos EX que, cuando vemos una película, o vivimos situaciones similares, nos transportan años, meses o inclusos décadas atrás.

Ese hombre o mujer que, en nuestra adolescencia o adultez, nos hizo conocer a un alma gemela. Aquel ser cuya mirada inocente aceleraba nuestro corazón, haciéndonos imaginar un futuro de romanticismo puro Escuchar su voz por primera vez, entrelazándose con la nuestra, es un momento mágico e inexplicable. Inicia entonces una lucha  territorial de “es y será mío/a”, llena de elogios, halagos y planes de citas románticas. Todo se funde en una  pasión que quema, haciendo que el mundo se vuelva maravilloso y que los problemas desaparezcan ante la presencia de ese amor. Así comienza una vida en conjunto, llena de experiencias que te transformarán y te prepararan para futuras relaciones.

Es importante desarrollar comprensión frente a la historia de cada persona. Esa narrativa que expresan frente al quiebre de una relación que nos marca nuestra historia, reescribiendo una nueva historia, con perspectivas frescas y, quizá, con una nueva historia que contar, con nuevas mariposas en el estómago.

Publicado en: Salud Metal